Recortes de Ignacio Rodríguez de Rementería / @micronauta

2013/11/03

En 1966, CIA puso implantes a un gato para espiar a agentes de la Unión Soviética en NYC.


El proyecto costó US $15M de ese entonces y consistió en convertir al gato vivo (nada de “dead cat”) en un micrófono, con electrodos que además permitían hasta cierto punto “dirigir” al gato que había sido “entrenado”'previamente. 

(Cualquiera que haya tenido un gato sabe que entrenar y dirigir solo pueden ir entre comillas).

Bueno, en su primera misión, el gato biónico fue atropellado por un taxi pocos segundos después de que agentes lo soltaran desde una van.

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