Recortes de Ignacio Rodríguez de Rementería / @micronauta

2006/02/22

Déjà-vu


Hace años, antes de la existencia de los weblogs y Google, antes de haberme casado y antes de un montón de otras cosas, tuve un sitio web personal que tan sólo decía más o menos así: "Hola, Soy Ignacio Rodríguez de Rementería. Soy el webmaster de Interaccess, el mejor proveedor de servicios Internet en Chile (claro que viene de cerca la recomendación)".

Interaccess era una empresa liderada por Rodrigo Vallarino y su padre Alejandro, con quién me encontré hace aproximadamente un año y de cuyo sorpresivo fallecimiento me enteré hace pocos días. Rodrigo, gran amigo del trabajo, confío en mi y me permitió tener el gusto de trabajar en un equipo dinámico, innovador, de un gran ambiente colaborativo, que incluía a su papá y también a su hermana Alejandra ("Jandy"), que por ese entonces compartía conmigo la aventura de inventar sitios web, cuando recién aparecían herramientas semi-WYSIWYG como Pagemill y Dreamweaver. 


Atesoro la memoria de haber aprendido mucho desde el día que llegué a Interaccess hasta el día que me fuí a trabajar a COPESA. Hoy esa empresa ya no existe, fue absorbida por IFX Networks, donde aún trabajan varios compañeros de ese entonces, incluyendo a Ciro, Francisco, Patricio, y Yery. Un saludo y abrazo para ellos, y especialmente para Jandy, Mónica y Rodrigo, en estos días en que un abrazo es casi lo único inteligente que se puede decir.

Han pasado hartos años, todo tipo de aguas bajo todo tipo de puentes, y aún en situaciones de trabajo, cuando hay que tomar alguna decisión importante, a veces recuerdo esa inusual combinación de saber-qué-hacer y buen humor que hacían de él una persona tan particular, y pienso "qué habría dicho Alejandro en esta situación?".

A falta de saber hacerlo mejor, me permití estas pocas líneas para recordar ese tiempo en que le conocí, a desear que en paz descanse y que –a quienes tenemos la suerte de haberlo concido y de recordarlo– la memoria de su sabiduría, liderazgo y cariño nos acompañe y guie para siempre.
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