Twitterremoto ¿El inicio de las guerras que vienen?

Últimamente no escribo mucho de asuntos personales, pero quiero compartir que ayer viví una sensación muy extraña, como de que algo había cambiado, me sentí emocionalmente afectado, triste, abatido. Al principio no comprendí lo que era, pero creo que ya se me está aclarando.

Algunos quienes me siguien en Twitter, Friendfeed y Facebook lo notaron, estuve pendiente y conversando acerca del ataque ocurrido ayer a Twitter y otras redes sociales web.

Hoy se sostiene que fue un intento de acallar a un activista político de la República de Georgia.

Ello me hace pensar que asistimos ayer a un anticipo de las guerras que vienen. Creo que aún no hemos tomado el peso del hito que representa.

Para el ataque hicieron uso de una botnet, vale decir una red de gran número de computadores infectados con software capaz de hacer cosas bajo el mando de un tercero. Dicha botnet fue programada para dirigir cantidades inmensas de tráfico a los servicios web que estaban siendo utilizados por el activista que querían acallar.

No es la primera vez que alguien bloquea a la fuerza servicios en la Internet, ni la primera vez que hay política involucrada. Tampoco es la primera vez que para eso se usa una botnet. No es un tema nuevo, varios gobiernos del mundo ya tienen equipos dedicados a la guerra y el terrorismo digital, ya sea de manera pública y transparente o de forma encubierta y no necesariamente legal.

Pero ayer para millones de personas la guerra digital dejó de ser ciencia ficción o una posibilidad teórica y se transformó en algo tangible... y temible. Creo que por eso me sentí así, una sensación similar a cuando a uno le entrar a robar a casa.

Recordando algo que dijo Enzo en el TEDx Patagonia, es tan fácil destruir algo, cuesta mucho más trabajo que construirlo. La Internet como la conocemos hoy no ha sido fácil de construir. Una cantidad inconmensurable de horas-hombre, en muchos casos de gran experticia y voluntaria, da lugar a los protocolos y programas que subyacen en los servicios que usamos diariamente. Ese mismo ecosistema que aporta innovación y desarrollo tecnológico es también inmensamente vulnerable en múltiples niveles.

La Internet, ese espacio que amamos, mezcla de privado y público, global y local, gratis y pagado, puede desaparecer en instantes, y el accidente global que teme Paul Virilio puede tener lugar más fácilmente de lo que algunos quisieran reconocer. Si Charly hubiera escrito hoy y no hace década Los Dinosaurios, diría "los que están en la Internet pueden desaparecer".

Pero para defender la Internet no es necesario ser un ultrageek hacker superheroe de la tecnología, basta con hacer un uso responsable y cuidadoso y no facilitar el uso indebido de aparatos e informaciones por parte de terceros.

En este momento mientras lees, tu PC puede estar haciendo cosas sin que lo sepas, enviando spam, atacando un servicio, consumiendo ancho de banda por el cual pagas mensualmente, haciendo más lento tu computador e incluso exponiendo tus datos privados. Ojo entonces con el spam, los troyanos y los virus. Instalar un buen antivirus o no usar Windows ayudan a evitar las botnets y cuidar también tu propia información.

Si sientes la tentación de crackear, de usar botnets para publicitar, de exponer información privada o de invadir privacidad de otros, piénsalo dos veces, porque estás afectando la misma red que en el futuro te podría defender de un régimen represivo, de atentados a la democracia, de faltas a los derechos humanos.

Usar la 'net para agredir es como si -durante los tiempos de la dictadura de Pinochet en Chile- sus opositores no sólo hubieran dañado infraestructura de energía para llamar la atención y ayudar a crear desobediencia civil, es como si los mismos opositores hubieran a la vez puesto bombas en instalaciones de la Radio Cooperativa de aquellos tiempos.

Propongo que depende de cada uno de nosotros hacer un uso responsable de la Internet que amamos, mantenerla libre de cadenas, botnets, spyware y ayudar a evitar así que se transforme fácilmente en un campo cada vez más fértil para las guerras digitales del futuro...

... que no son del futuro
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Ignacio Rodríguez de Rementería