El periodismo y los conflictos de interés. En EEUU la FTC se hace parte ¿quién nos defiende en Chile?

Quedé preguntándome eso luego de leer esta noticia, la Federal Trade Commission de Estados Unidos está trabajando para regular que no sólo medios de comunicación tradicionales, también nuevos medios tengan lo que podríamos llamar probidad en materia comercial:
Cada vez más a menudo, los consumidores recurrimos a la web para buscar información independiente acerca de productos y servicios (...) A veces no nos enteramos de que dicha información puede estar influenciada. Muchos bloggers aceptan regalitos como laptops, viajes, cupones de regalo o incluso miles de dólares por un post de 200 palabras.

La manera en que los bloggers que reciben incentivos de ese tipo transparentan la situación varía enormemente, si es que lo hacen.

La práctica ha crecido hasta un punto en que la Federal Trade Commission de Estados Unidos está poniendo atención. Nuevos lineamientos, que se espera sean aprobados dentro de meses (...) clarificarían de qué manera la agencia podrá perseguir a dichos bloggers, así como también a las compañías que les paguen, por declaraciones falsas o por no transparentar conflictos de interés
(fuente: Associated Press).
Conversando

Al preguntar en Twitter cuál podría ser el organismo encargado similar en Chile, @camahueto opinó que "la fiscalía nacional económica (que acusa ante el TDLC)" o algún "organismo de medios" como el CNTV podrían abordar el tema. @Oravla y ClaudioDelRio comentan que el http://www.tdlc.cl/ sería el equivalente en el Chile a la FTC. También uno podría pensar que el Servicio Nacional del Consumidor tendría pertinencia.

Pero en los respectivos sitios web de dichos organismos, no parece haber mención a asuntos de prensa y conflictos de interés. El Colegio de Periodistas propone un código de ética, pero dudo que haya algún grado de fiscalización y además en Chile dicha entidad no puede vetar profesionales, de hecho son cada vez más los que ejercen sin estar colegiados. En definitiva, al parecer no tenemos instituciones con personal dedicado a defender al público en estas cuestiones.

El estado de los medios da miedo

Quizás por lo mismo en Chile hay tanto placement en matinales, publireportaje en noticiarios y medios escritos, infomerciales en TV, etc. No se trata de que la gente sea tonta, pero sospecho que si un estudio investigara la discriminación de la audiencia entre publicidad y contenido no-contratado, el panorama no sería bonito.

Consulté a varios periodistas de medios tradicionales y blogueros, si bien ninguno me quiso responder de manera citable, descubrí que existe legislación que toca el tema. También confirmé lo que recordaba: aunque las empresas periodísticas prometen cierto prestigio y definen políticas sobre ello, es algo muy difícil de controlar y muchos periodistas reciben incentivos.

Paralelamente, los comunicadores que informamos vía blogs sobre ofertas de productos y servicios -que en la práctica y de acuerdo a la ley chilena ejercemos periodismo- no solemos dar a conocer situaciones de potencial conflicto de interés.

Transparencia como valor agregado

Quizás sea desconocimiento, pues precisamente la transparentación es lo que asegura que el lector entiende la relación y no necesita leer entre líneas. Saber que un periodista recibió un aparato de regalo no hace que desconfiemos de lo que dice sobre él, simplemente da cuenta de una relación, podemos ser más exigentes con su objetividad, y sin embargo creerle los comentarios que hace, el testimonio que da, etc. Si lo hace costumbre, podemos creerle cuando dice que no ha recibido incentivos. Pero si nunca lo dice...

Pero pienso que sería iluso pensar que sólo es ignorancia. A los que pagan (ya sea mediante regalos o dinero) para que sus chiches sean cubiertas por diarios, TV, blogs, etc., les gusta y conviene que no exista el disclosure. Conozco al menos un caso en que me enteré de que un bloguero tenía un teléfono gratis con plan ilimitado, y nunca vi el hecho reflejado en su blog. Casos más sutiles de convenios de servicios para empresas mediales y descuentos para sus periodistas, acompañados de contratos publicitarios millonarios, tampoco son evidentes para el público.

El disclosure puede ayudar a validar tanto a empresas periodistas o medios "tradicionales", como también blogs. No debemos pre-juzgar, es perfectamente posible que un medio personal, ciudadano, etc. sea igual o más responsable que un medio tradicional, y lo más interesante del caso es que en Chile hay algo de legislación en este sentido.

La Ley de Prensa 19.733, publicada en el Diario Oficial de 4 junio de 2001, establece que:
Artículo 2°.- Para todos los efectos legales, son medios de comunicación social aquellos aptos para transmitir, divulgar, difundir o propagar, en forma estable y periódica, textos,
sonidos o imágenes destinados al público, cualesquiera sea el soporte o instrumento utilizado.
De ello se desprende que todos somos medios de comunicación sujetos a los derechos y deberes correspondientes. La ley también indica que:
Artículo 37.- Para efectos de lo dispuesto en el decreto ley No 211, de 1973, se considerarán, entre otros, como hechos, actos o convenciones, que tienden a impedir la libre competencia, los que entraben la producción de informaciones, el transporte, la distribución, circulación, el avisaje y la comercialización de los medios de comunicación. (...)
Un poco vago, pero bajo lo señalado se podría intepretar como un impedimento a la libre competencia el ofrecer incentivos a un periodista para que comunique de manera parcial.

Claramente es insufiente. Se necesita mayor precisión, pero no es alentador que dicha legislación tardó 8 años en tramitarse. Mientras a alguien se le ocurre cómo simplificar y modernizar la ley, al menos podemos conversar al respecto y plantearnos la ética de un comunicador independiente como tema.

Tenemos gobierno transparente, ahora queremos comunicadores transparentes

Si el público pudiera enterarse por arte de magia de conflictos de interés, quizás existiría la posibilidad de hacer la denuncia al SerNaC u otras instancias. Pero el público no se entera de dichos conflictos en primer lugar, por lo tanto no basta con que haya legislación, se necesita un esfuerzo activo de fiscalización y sanciones públicas, ahi tenemos una tarea para la autoridad.

De manera similar a como los medios de comunicación son los llamados a fiscalizar al gobierno en materia de probidad, el Estado es el llamado a velar por el interés del público, ya que en el caso de los privados el incentivo al lucro puede distorcionar la comunicación.

Así que ya sabes, si en la nota que lees sobre un producto o servicio el periodista no dice si le hicieron algún regalo, no asumas a priori que no lo hay. Y si tienes curiosidad al respecto, usa la funcionalidad de comentarios y pregunta. Quizás te encuentres con una sorpresa. Y ya que estamos en el tema, pregúntate cuáles son las candidatura en las elecciones que vienen que privilegian más el interés del público por sobre el de los empresarios.

Ignacio Rodríguez de Rementería