El Macintosh cumple hoy 25 años

On January 24th, Apple Computer will introduce Macintosh. And you will see why 1984 wont be like 1984



"El 24 de enero, Apple Computer lanzará el Macintosh. Y verás por qué 1984 no será como 1984". Así versaba el aviso de lanzamiento.

En 1994, escribí una editorial para RevistaMac, celebrando la fecha y diciendo palabras similares a las que estoy diciendo ahora. La revista la editábamos usando QuarkXpress en un Mac IIvx, y muchas de las noticias se escribían en un par de Classic II y un PowerBook, me parece que modelo 140, cuya gracia era tener pantalla con niveles de gris.

Los aparatitos basados en el Mac de 1984 me han acompañado toda la vida adulta:
  • Macintosh Plus, con disco duro externo de 20 MB, que traje de Canada en una mochila especial.

  • Macintosh SE, con disco duro interno de 40 MB, donde corrí mi primera versión de MOTU Performer, un software para producción musical.

  • PowerBook 100, no servía más que para escribir cartas pero era bonito.

  • Power Macintosh 6100, donde pude usar MOTU Digital Performer para grabar y editar audio multipista.

  • PowerBook G3, al cual le conecté una tarjeta PC-Card con Firewire lo cual me permitía usar imágenes con Adobe Premiere.

  • PowerBook G4 de titanio, donde hice de todo lo anterior hasta que su circuito de video hizo kaput.

  • iBook, que usé en la producción de varios álbumes, inclyendo uno que ganó el premio Altazor.

  • PowerBook G4 de aluminio, desde el cual escribo este post, aún sobrevive a pesar de mis reiterados intentos por destruirlo.

El aviso de 1984 caracterizaba al producto como una contracultura que lo cambiaría todo. Quizás no solucionó grandes problemas de la humanidad, pero el aparato y su sistema operativo revolucionaron la industria gráfica y audiovisual, además de imponer un nuevo estándar en usabilidad lo cual afectó toda la informática, de manera similar a como el iPhone está cambiando todo hoy.

Aclaración: aunque he sido beta tester de productos Apple, no trabajo para dicha compañía ni me están pagando por escribir esta nota.

Ignacio Rodríguez de Rementería