Recortes de Ignacio Rodríguez de Rementería / @micronauta

2008/03/03

Aburriéndome de las guerras de todos los días


La frase "no quiero más guerra" se me vino a la mente hoy. No porque sea el cumpleaños de Albert Einstein, que en su momento tampoco quiso. No porque esté aburrido de ver el negocio de la guerra con el alto auspicio de CNN, que lo estoy.

En lo particular, porque estoy aburrido de las pequeñas guerras cotidianas, esas que conforman la vida diaria, desde esas de la cola en el metro, hasta las de negociación de una herencia, o de quién tiene más grande el ego, la 4x4 o la cuenta corriente. O peor aún, la de quién tiene más la razón. O más peor aún, de quién tiene más fuerza.

No soy Einstein, ni Ghandi, sólo soy yo, también se hacer la guerra. Pero no quiero. Sin embargo, a pesar de que no quiera, a menudo no saco nada con no querer.

Me gustaría que ni la razón ni la fuerza pudieran desconectarnos de lo que queremos. Hay tanto para vivir, tanto para compartir, tanto en la vida y en el mundo para disfrutar, para amar. No sólo no veo la necesidad de agredir, y de huir, veo la necesidad de lo contrario, para poder llegar a algo que podamos llamar casa.

La música es un rito alrededor del cual podemos des-hacer la guerra, re hacer la casa.

3 talkbacks:

Penelope Glamour dijo...

No quiero más guerra.
Pocas veces, eso sí, quiero menos.

L Mery dijo...

De esas guerras cotidianas, no de la gente contra el sistema, sino la de gente vs gente (que mas que una guerra la entiendo como competencia sin sentido) la que mas me carga es esa de quien gana por tener menos tiempo, mas pega, mas estres, etc. como si eso fuera sinonimo de estatus o de "hacer bien las cosas", uuuuf!
Por eso es rico encontrarse pausas como esta, remando un poco contra la corriente.
Gracias!

Unknown dijo...

pero hay otras guerras, también cotidianas q es entretenido ganar... por ejemplo: luchar contra la distancia, esa de kilómetros... no la que se instala entre un "tú y yo"... en esa pequeña guerra, al menos en mi pequeña guerra privada hay un vencedor... el 31 llego a Santiago... y guerrearé...

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