Recortes de Ignacio Rodríguez de Rementería / @micronauta

2008/02/19

Historia de la Asociación de Trabajadores del Rock (ATR)


Por Claudio Gutiérrez

ATR

Tiempo atrás, y a propósito de un documental sobre la historia de las Escuelas de Rock, Ricardo Saavedra -productor de las Escuelas- me hizo una entrevista sobre el origen de la Asociación de Trabajadores del Rock (A.T.R.), asociación gremial con la que quisimos que el rock chileno se tomara el poder a comienzos de los '90. De ésa y otras entrevistas, surgió el siguiente texto (al parecer escrito por el propio Ricardo), publicado en el sitio de las Escuelas, que contextualiza el desamparo mediático en que se encontraba el rock local a principios de la década y la cadena de hechos que culminaron en la creación de la A.T.R.

En la foto, gentileza de El Carrete, aparecen de izquierda a derecha Juan Alvarez, un servidor, Claudio Narea, Francisco Conejeras y Andrés Godoy, parte de la primera directiva de la ATR.

Con el Corazón Aquí: Rock Chileno
A T R


Sin duda la década de los 80´s trajo consigo el nacimiento de muchas bandas de Rock y Pop que tuvieron su auge gracias al apoyo de algunos productores que habían llegado a Chile para hacerse cargo de las directrices de filiales de sellos transnacionales y no es de extrañar que algunos de ellos fueran Argentinos, el surgimiento del pop o rock latino en Chile tiene mucho que ver con lo que sucedía en Argentina con la Guerra de las Malvinas, que trajo mucho dolor y sufrimiento al pueblo argentino, sobre todo a los jóvenes de la generación de los 80`s. Dado ese fenómeno social, la dictadura Argentina crea un Decreto Ley que prohibía la emisión de música en idioma Inglés, de esta manera los músicos y bandas argentinas se ven favorecidos y pasan a tener una difusión y apoyo en los medios de comunicación y sellos discográficos jamás logrado anteriormente, es así como hay nuevo surgimiento en ese país del Rock Nacional Argentino y su exportación a Latinoamérica. Junto con éste fenómeno el rock que se desarrolló dentro de nuestra escena musical fue el que permitió el régimen militar en Chile, la escena Under, la otra escena que no había calzado dentro de los parámetros impulsados por las transnacionales tuvo que bancarse la censura impuesta por el régimen militar y desarrollarse con todas las dificultades que ello implicaba, la escasez de los espacios donde tocar y la poca difusión del trabajo musical en los medios de comunicación.

Los espacios que albergaron la escena Under no quedaron ajenos a la censura y en muchas ocasiones fueron cerrados por órdenes del mandamás con ginetas a cargo del distrito. Como parte del anecdotario que tuvieron que pasar los músicos, era presentarse en la comisaría mas cercana donde se realizaría el concierto y entregar copia de las letras de las canciones y copia de la cédula de identidad, a ello se debe que muchas bandas cantaran en Inglés o que desarrollaran lenguajes mas complejos en la lírica de sus canciones y de esa manera, en nuestro idioma, entregar el mensaje, a diferencia de las bandas de rock pioneras en la década de los 60´s en Chile que consideraban que el Inglés era el idioma del Rock o porque había que diferenciarse de la escena de la Nueva Ola o simplemente porque había que conquistar el mercado Anglo.

A mediados de los 80 con el auge del movimiento social y protesta en Chile muchos músicos ya no sólo de la escena del rock sino que también de la escena del neofolklore e incluso de la docta comparten espacios comunes donde se desarrollan nuevas formas de abordar la música, comienzan nuevos proyectos y la sensibilidad era compartida, había que salir del ostracismo en el que se encontraba el país y desarrollar la cultura en todos los rincones, las plazas, las esquinas, las poblas, es así como varias bandas y músicos se involucran en el movimiento de protesta social en Chile, sin ser militantes de un partido político colaboran con lo suyo en el proceso de derrocar al régimen militar y devolver la democracia al pueblo, ese era el objetivo común al llegar 1988 y el Rock por su esencia primaria estaba ahí para gritarle al mundo basta¡¡¡¡¡.

Con el advenimiento de la democracia muchos músicos del rock toman distancia de los nuevos tiempos que se avecinaban por no estar de acuerdo del cómo se abordaban los temas en el periodo de transición a la democracia y porque habían sentido que de alguna manera se había utilizado su trabajo artístico para otros fines, nuevamente comienza a aparecer la esencia primaria del rock, lo rupturista y la crítica social. Algo había que hacer, había que organizarse, un concepto alejado también de la esencia del rock, es así como después de varios intentos se logra por fin dar diseño a una organización que debía unificar el trabajo de los rockeros chilenos y de aquellos que trabajaban colateralmente con los músicos desde otros frentes, una organización que debía incluso velar por los derechos laborales y de bienestar de todos los trabajadores del Rock Chileno.

Desde las distintas escenas del Rock Chileno se daban las señales y se intuía que había que organizarse, los rockeros chilenos tenían el ejemplo del Sindicato de Folkloristas o del Sindicato de Actores, organizaciones que le daban un carácter mucho mas serio al que hacer artístico y que alzaban la voz por sus derechos, las conversaciones entre músicos se dieron en distintos lugares, casas de amigos, lupanares, cafés, todos de alguna manera sentían que algo había que hacer para que el Rock Chileno tuviera presencia importante en nuestra sociedad y sobre todo dentro del mundo cultural.

Hubo varias iniciativas de distintas personas que desde el mundo del rock imaginaban el ideario del sendero por donde debería transitar el Rock Chileno, una de esas iniciativas que fue la que se concretó finalmente y que fue la génesis de la organización de los rockeros chilenos, fue una idea impulsada por Claudio Narea.

Eran mediados de 1991, las radios y los canales de televisión habían dejado de difundir Rock Chileno, ya no sonaban las bandas de los 80´s y menos las bandas que en ese momento estaban desarrollando un trabajo serio y comprometido, no habían canales de difusión en los medios de comunicación para el Rock Chileno, lo único que sonaba en las radios era el trabajo musical del grupo La Ley grabado en Inglés y los singles promocionales del disco Corazones de Los Prisioneros.

A pesar de la apatía de los medios de comunicación que argumentaban que las bandas de Rock Chileno no tenían un material digno de ser difundido por su poca calidad sonora y porque los formatos tecnológicos implementados en la nueva era digital habían dejado de lado al vinilo y el cassette, existía un desarrollo en la incipiente industria musical donde muchas bandas estaban grabando sus trabajos pero que no tenían difusión, es así como el rock nuevamente se acomoda y crea nuevos canales alternativos para difundir su trabajo, de esta manera y por iniciativa de un grupo de estudiantes de la Universidad de Santiago, nace un programa radial destinado a difundir el trabajo musical de las bandas chilenas emitido por la señal de Radio Usach, que en media hora de programa entrevistaba y difundía el material discográfico de la banda, ese programa se llamó Al Margen y la producción y conducción estaba a cargo de Claudio Gutiérrez, esa iniciativa comenzó a ser un punto de encuentro para los músicos nacionales y gran parte del material discográfico de las bandas de la época pasó por aquel pequeño pero gran espacio radial.

El programa radial Al Margen contó con un lanzamiento donde participaron las bandas Tubérculos Australes y Profetas y Frenéticos, allí comienza una relación de amistad entre esas bandas y Claudio Gutiérrez, que a su haber y por su trabajo en el programa radial ya contaba con una red de contactos de músicos y de bandas nacionales que muchas veces no compartían ni se involucraban entre sí.

Claudio Narea, por ese entonces estaba liderando su trabajo musical con la banda Profetas y Frenéticos, que ya contaba con su primer disco y como trabajo de difusión de la banda la idea era grabar un video clip, fue en una reunión en la casa de los padres de Claudio Narea que junto a su banda y su manager Alejandro Romero vieron un video clip de la banda Tubérculos Australes, dirigido por Ricardo Olivares, que Claudio Gutiérrez llevó para mostrar a modo de ejemplo, ya que Narea estaba buscando alguien que hiciera el video clip de Profetas y Frenéticos. Los comentarios y los análisis, después de ver aquel clip, entre los que estaban en ese encuentro fue que independientemente a que los Profetas o cualquier otra banda hicieran esfuerzos por difundir su trabajo musical no iban a dar sus frutos si no existía una organización detrás que respaldara a las bandas y empujara a los medios de comunicación a difundir Rock Chileno.

Así parte el trabajo de comenzar a juntarse y darle forma a la organización, Alejandro Romero tenía los contactos políticos con el Diputado Jorge Schaulsohn, que apoyó el proceso de constitución y brindó un espacio para las primera reuniones, Claudio Gutiérrez los contactos con las bandas y los músicos chilenos y Claudio Narea que había dado la idea de organizarse en un Sindicato de Rock. Hubo varios encuentros antes de dar forma definitiva a la organización y en ellos participaron, Francisco Conejera, Juan Álvarez, Andrés Godoy, Claudio Narea, Claudio Gutiérrez, Alejandro Romero, entre tantos otros. Así nace la Asociación de Trabajadores del Rock y quienes estaban detrás de esta descabellada idea eran músicos que había atravesado la escena musical desde los años 70´s y 80´s y seguían vigentes en el underground chileno, es así como Juan Álvarez, líder del grupo Panzer, Francisco Conejera, periodista y director de la revista El Carrete y a quien se le atribuye el nombre de la organización, Claudio Narea de Profetas y Frenéticos y ex guitarrista de Los Prisioneros, Andrés Godoy músico que había integrado a fines de los 70´s el Duo de San Antonio Andrés y Ernesto y que posteriormente se sumarian a la banda Alejaica, iniciaron la primera etapa de la ATR que al momento de su constitución ya contaba con el número necesario de integrantes para darle vida jurídica a esta organización que debía dar las señales que la escena del Rock Chileno estaba unificada. Es así como queda constituida, el día 27 de Diciembre de 1991, la primera directiva de la ATR quedando como Presidente Claudio Narea, Vicepresidente Andrés Godoy, Claudio Gutiérrez como Secretario Ejecutivo, Max Siegel, del grupo Los Morton, como Tesorero, Juan Álvarez y Francisco Conejera como Directores. Posteriormente el día 10 de Enero de 1992 queda constituida legalmente como Asociación Gremial y se suma a la directiva Fabio Salas como parte del directorio, en la constitución y firma del libro participan 25 músicos en los que se encontraban Tito Escárate, Yanko Tolic, Francisco Castillo Profesor que hacia clases de Historia del Rock, Miguel Barriga de Sexual Democracia, entre otros.

El primer trabajo de la ATR fue trabajar en la producción de un disco que compilara el material de las bandas que integraban la asociación y de otras agrupaciones que se irían sumando con el tiempo, es así que para Marzo de 1993 se lanza la primera Producción Discográfica de la ATR, "Con el corazón aquí", un disco doble promocional que reunía treinta y seis historias de la escena del Rock Chileno. El Disco Nº 1 estaba integrado por Congreso, Séptimo Sello, La Banda del Capitán Corneta, Parkinson, Tumulto, La Dolce Vita, Los Miserables, Profetas y Frenéticos, Compañeros de Viaje, Atomic Agressor, Realidad Virtual, Callejón Oscuro, Sexual Democracia, La Pozze Latina, Diva, Los Morton, Rudy Wiedmayer y la Nave y Los Culpables de Todo. El Disco Nº 2 contenía la música de Anachena, Nex Mormex, Panteras Negras, Lucybell, Fixion, Fulano, De Kiruza, Duele, Andrés Godoy y la Divina Paciencia, Los Tres, Panzer, Los Santos Dumont, Nyabinghy, Pequeño Vicio, Los Indices, Arteknia, Mauricio Redoles y Massacre.

Distintas generaciones de músicos por primera vez reunidas en un gran disco, unos consagrados, otros en vías de la consagración y otros emergentes, todos juntos en un disco doble que reunía las diversas corrientes del rock. “Con El Corazón Aquí” es apenas una porción, una pizca de todo el Rock, el Pop, el Metal, el Reggae, el Tecno, el Ska, el Punk el Rap, que andan por ahí con su poesía y su delirio, inundando las calles de nuestro país.

Durante el periodo de existencia de la ATR se realizaron algunos conciertos y un trabajo de difusión para promocionar el trabajo de las bandas nacionales que día a día crecían por los barrios de Chile, es así como en Noviembre de 1993 se graba la segunda producción discográfica de la ATR “"Con el corazón aquí 2"”, disco promocional que en su primer track incorporaba una canción grabada y editada en video clip por la banda ATR, integrada para esa ocasión por Arlette Jequier de Fulano, Kid Latín de La Pozze Latina, Miguel Barriga de Sexual Democracia, Archie Frugone de Anachena, Alvaro Henríquez de Los Tres, Max Sieguel de Los Morton, Claudio Narea de Profetas y Frenéticos, Héctor Escárate de Los Cráneos, Alejandro Campos de Nex Mormex, Mauricio Redolés, Andrés Godoy, Rudy Wiedmayer y por último Francisco González de Lucybell, nuevamente se reunían distintas generaciones y corrientes de músicos en torno a dar señales de lo que estaba sucediendo con el Rock, la canción que grabó la banda ATR era un homenaje a las bandas pioneras del Rock Chileno, la canción seleccionada fue “La Muerte de mi Hermano” una composición escrita por el periodista Orlando Walter Muñoz y Payo Grondona con los arreglos creativos, transformaciones e interpretación de LOS MAC´S, tema que estaba incorporado en los surcos del disco Kaleidoscope Men editado en Noviembre de 1967 por Los Mac´s y que fue uno de los primeros éxitos de Rock Chileno. Le sucedían ocho canciones de bandas emergentes que no habían tenido experiencia discográfica anterior y que eran la apuesta que apoyaba la ATR, las bandas eran: Madame Mim, Los Peores de Chile, Mal Corazón, Cangrejo, Amalia La Luna (banda Valdiviana), Mala Vida, Jeannette Pualuan y Kulto.

El trabajo que implicaba organizar y coordinar a tantos músicos y el desgaste que implicaba mantener con vida a la ATR comenzó a diezmar las ganas de sus integrantes y esta asociación no dejó de tener cambios y deserciones voluntarias al interior, si bien es cierto que el proyecto tuvo apoyos de instituciones como el Fondart y el INJ no es menos cierto que, como dice el dicho aquel con plata se compran huevos, los integrantes de la ATR debían velar por sus propios proyectos que les permitieran subsistir y muchas veces poner de sus propios bolsillos para que la cosa andubiese. La ATR no contaba con oficina, ni teléfono, ni computadores propios, pero había que sacar el proyecto adelante, el apoyo brindado inicialmente por Patricia y Jorge Shaulson que brindaron un espacio para las primeras reuniones y aportaron con recursos económicos para que se constituyese la ATR llegaron hasta ahí, el proyecto debía ingeniárselas para conseguir recursos y estos estaban en esas nuevas organizaciones institucionales que debían apoyar el trabajo cultural y el trabajo con los jóvenes, la independencia del proyecto se sustentaba ya no sólo con la buena disposición y el amor al arte, había que tener recursos para dar continuidad al proyecto.

Habían pasado ya seis años desde aquel plebiscito convocado en 1988 por el régimen militar, el trabajo realizado durante el periodo de 1992 a 1994 por la Asociación de Trabajadores del Rock había logrado el objetivo de terminar con el argumento de que existe poca cantidad y calidad de producciones rockeras chilenas y lograba de alguna manera situar en el lugar que le corresponde en la historia de nuestra música popular a una gran cantidad de músicos y bandas que habían desarrollado su trabajo artístico-musical, durante los años setentas y ochentas, de manera subterránea, en el Under, la otra escena del Rock Chileno comprometida con sus ideales, la escena que directa o indirectamente estaba empujando como aguijón la derrota del gobierno militar, la escena que vio desde la periferia el desarrollo de los grupos de pop y rock que en los ochentas estaban dentro del Star System de los sellos transnacionales.

Iniciada la década de los 90`s con una fuerte apuesta de las discográficas por apoyar el nuevo Rock Chileno, la escena musical arroja nuevas bandas que comienzan a trabajar con nuevos conceptos de gestión y desarrollo en su que hacer, de ese movimiento inicial que apoyaba a los artistas nacionales situamos como un gran impulsor a uno de los sellos discográficos nacionales mas comprometidos hasta el día de hoy con el desarrollo del Rock Chileno y que por su catálogo transitó la mayor cantidad de bandas que en la actualidad siguen vigentes, el Sello Alerce.

Es en este nuevo y esperanzador escenario para los músicos del Rock Chileno y dada las primeras señales entregadas a la escena musical por la ATR, donde se conjugaba el trabajo de los rockeros emergentes con la escena consagrada de músicos con trayectoria, pero no menos underground, daban como resultado la loca idea de embarcarse en un proyecto que debía apoyar la formación musical de muchos músicos emergentes de las comunas y regiones de Chile que no tenían la posibilidad de acceder al desarrollo cultural, al desarrollo de su trabajo musical, los ochenta habían quedado atrás, el concepto ahora era “Aprender con Música”.

Hacia mediados de 1994, posteriormente al lanzamiento del segundo compilado Con el Corazón Aquí 2, se diluye el trabajo desarrollado por la Asociación de Trabajadores del Rock y se da inicio a una nueva etapa, un nuevo proyecto denominado Escuelas de Rock, integrado por algunos músicos-gestores que resistieron en las filas de la última etapa de la ATR, la suerte ya estaba echada, se había aprobado el proyecto con aportes de la División de Cultura del Ministerio de Educación y la División de Organizaciones Sociales del Ministerio Secretaría General de Gobierno, las comunas seleccionadas para desarrollar este proyecto piloto fueron Conchalí, Estación Central y El Bosque, 1994 marca el inicio de una nueva etapa.
blog comments powered by Disqus