Con la mano derecha (por un rato)

Por Catherine Cárcamo

Esto es un paréntesis. Es que los zurdos no acostumbramos a hacer estas cosas. Por un rato escribiré sobre mí, con la mano derecha.

Muchos días antes: estoy acostumbrada a los ojos de extrañeza que aparecen cuando caminando por la calle, reorganizo la coreografía andante. Sin pensarlo, siempre cambio de lugar y no avanzo hasta que mi compañía esté a la derecha.

Hace unos minutos: Lista para trabajar descubrí el incomprensible esfuerzo que estaba haciendo reubicando "todo lo que necesitaba". Miré la pared en esa misma dirección, y ahí estaban todas esas cosas importantes armando un collage: fotos, libros, revistas, música, mi historia. Y observándome claro, desde la derecha.

Manías o no, la historia siempre ha sido igual.
Si busco "la razón" creo que la respuesta está en la pregunta.


Termino este post. Me avergüenza hablar de mí tan directamente y de lo torpe que soy con los objetos. Si lo hice, es porque desconozco el punto exacto donde todo lo mío (en este caso ser zurda) deja de ser mío y flota en otras atmósferas, tal como llegan acá todas esas cosas ajenas para convertirse en propias.

Se cierra el paréntesis. Vuelvo a ser la misma zurda de siempre.

Ignacio Rodríguez de Rementería