Música "2.0": el factor legal (parte 1)

Este es un post al cual he estado haciendo el quite demasiado tiempo. He escrito en el pasado acerca del lamentable estado de la industria discográfica, he destacado algunas de las iniciativas de música "2.0" que me gustan, y ahora ha llegado el momento de abordar el tema legal, especialmente por cinco contingencias:
  1. Nuestro poder legislativo -bastante carente de conocimientos técnicos y de asesorías inteligentes- intenta abordar el tema.
  2. Sarkozy ha impuesto un modelo interesante de analizar. Su planteamiento -un tanto drástico- reconoce el valor de los contenidos culturales y la protección de sus creadores.
  3. El Reino Unido está considerando un sistema similar al impuesto por Sarkozy
    (Times Online, BBC, Techcrunch) En palabras de Enrique Dans: "La estupidez francesa se contagia al Reino Unido", en dicho thread se está desarrollando una conversación más acalorada aún que donde @claudio.
  4. @francotirador acaba de enumerar para el resto de nosotros algo de lo que dice Lawrence Lessig, el creador de Creative Commons, que entre otras cosas establece: "nunca en la historia menos gente ha tenido tanto poder para controlar la cultura". Esa provocadora frase resume todo el problema, y todo el conflicto asociado a los viejos medios y la Internet.

Recapitulando:
  • Los estudios fílmicos y sellos discográficos, principales interesados en el negocio del cine y la música, no propusieron modelos sustentables a tiempo. Avalados por una legislación obsoleta y abogados capaces de defender cualquier cosa, nos han tratado a todos como delincuentes para defender su precario modelo de negocios.
  • La sociedad civil -específicamente movimientos como Creative Commons y Copyleft- propone algunos conceptos interesantes, pero hasta ahora no ha sido tomada en serio por las autoridades ni por la industria.
  • Le toca ahora a los legisladores educarse acerca de lo que está ocurriendo e implementar una regulación inteligente.

"No será tan simple como pensaba... "
Fito Paez/Quién Dijo que Todo Está Perdido

Naturalmente, será difícil. Por una parte la industria 1.0 se resiste a ceder el control, aún cuando sus barcos ya están casi llenos de agua.

Por otro lado los ciudadanos se han acostumbrado a descargar música y cine con la ilusión de la gratuidad. Ninguna iniciativa que imponga un modelo restrictivo tendrá más que un éxito de corto plazo, porque la tecnología en manos de los usuarios es demasiado poderosa.

Por ejemplo, en mi caso...

Me encuentro en un lugar bastante particular: por un lado -como participante del negocio de la música en la producción- veo circular cada vez menos inversión en producción. De hecho hoy me veo obligado a ser el productor ejecutivo de un proyecto, porque se que no lograría que nadie más invierta.

También soy beneficiario de derechos de autor e interpretación, y se que la sociedad que me representa (SCD/SCI) no está recolectando cuando se descargan fonogramas usando sistema p2p.

Al mismo tiempo, soy usuario adicto a la Internet. La posibilidad de tanta música esté disponible me alucina, y no me da la gana compensar a los multimillonarios artistas y productores responsables de la música que abunda en las radios y TV.

Existe muchísima otra música -donde gustoso donaría a cambio de descargar- pero la oferta actual de descargas legales cuesta similar a comprar un disco en una tienda; un contrasentido, pues es mucho más barata la distribución vía 'net. No sólo es más barata, si no que además ya se la pago a mi proveedor de Internet.

Lo cual nos trae al último y más conflictivo punto, presente en acalorados debates en Super45 y 192 y ahora donde Enrique Dans: Los proveedores de conectividad actualmente hacen lucro con las descargas, pues venden el necesario ancho de banda y los contenidos pasan por sus redes.

¿Será justo?

Dejo de tarea para la casa reflexionar al respecto, invito a los comentarios, y también a estar atento a un siguiente post, donde examinaremos una posible solución, con peras y manzanas.

Ignacio Rodríguez de Rementería